
Juicio a los hermanos Kiczka: un caso que expone las sombras del poder en Misiones
Desde las 8:30 de este lunes 31 de marzo, en el Palacio de Justicia de Posadas, se dará inicio a uno de los juicios más impactantes en la historia judicial de Misiones. Los acusados son Germán Kiczka, exdiputado provincial, y su hermano Sebastián, quienes enfrentan cargos gravísimos por tenencia y distribución de Material de Abuso Sexual Infantil (MASI), con el agravante de que las víctimas eran menores de 13 años. Además, a uno de ellos se lo acusa de abuso sexual sin acceso carnal en concurso real.
Desde las 8:30 de este lunes 31 de marzo, en el Palacio de Justicia de Posadas, se dará inicio a uno de los juicios más impactantes en la historia judicial de Misiones. Los acusados son Germán Kiczka, exdiputado provincial, y su hermano Sebastián, quienes enfrentan cargos gravísimos por tenencia y distribución de Material de Abuso Sexual Infantil (MASI), con el agravante de que las víctimas eran menores de 13 años. Además, a uno de ellos se lo acusa de abuso sexual sin acceso carnal en concurso real.
El tribunal estará compuesto por los jueces Gustavo Arnaldo Bernie, Viviana Gladis Cukla y César Antonio Yaya, y la expectativa de condena asciende a 15 años de prisión efectiva. La magnitud del caso es evidente: el expediente contiene 603 archivos digitales con material aberrante, evidenciando el nivel de perversión y criminalidad en el que incurrieron los imputados.
El proceso contará con la participación de 67 testigos, aunque ese número puede variar dependiendo de la mecánica del juicio. La expectativa mediática es enorme: 80 periodistas han sido acreditados, 9 de ellos de medios nacionales, y se ha dispuesto un operativo de seguridad con 120 agentes para resguardar el juicio.
La caída del exdiputado
Germán Kiczka, quien hasta su detención en agosto pasado gozaba de fueros parlamentarios, fue desaforado por la Legislatura misionera tras una votación unánime de 37 a 0. Su expulsión se produjo luego de que la Justicia encontrara cientos de imágenes y videos con escenas de abuso infantil en una computadora incautada durante los allanamientos realizados en febrero y junio de 2024.
Su primera declaración ante el juez Miguel Ángel Faría estuvo marcada por una estrategia de defensa evasiva: culpó a su hermano Sebastián y aseguró que la computadora en cuestión no le pertenecía. Además, negó haber estado prófugo de la Justicia, justificando su ausencia con un supuesto "retiro espiritual" en Loreto, Corrientes, para evitar la presión mediática.
Un veredicto que se espera condenatorio
La expectativa en torno a la sentencia es alta. La sociedad misionera espera un fallo ejemplar que siente precedentes en la lucha contra los delitos de abuso infantil. En ese sentido, el fiscal del caso, Martín Rau, enfatizó la responsabilidad que implica un juicio de esta envergadura. "Son horas de mucho trabajo, de preparación y responsabilidad, ya que se trata de un caso que nos exige una formación especial por el tipo de evidencia que se trata", afirmó Rau.
El fiscal explicó que en Misiones rige un sistema mixto de justicia, compuesto por una etapa de investigación y una de juicio. "Estamos en esta última. Cuando se llega a este momento, por lo general es porque los jueces fiscales de la instrucción coincidieron en que hay un grado de probabilidad suficiente como para que los acusados se enfrenten al debate", detalló.
Al ser consultado sobre el juicio, el primero de esta índole en la provincia, Rau destacó que tiene una "connotación especial", tanto por el tipo de delito como por la relevancia pública del acusado, quien ocupó un cargo político de importancia.
El procurador general de Misiones, Carlos Giménez, también se pronunció sobre la trascendencia del caso, señalando que el expediente es de una magnitud inusual, con cientos de archivos como prueba. En tanto, la defensa de los acusados está en manos de los abogados particulares Eduardo Paredes y Gonzalo de Paula, quienes intentarán desacreditar las pruebas y disminuir la pena.
Se han programado 13 audiencias para el debate oral, que se extenderá hasta el 16 de abril. El juicio ya es un hito en la historia judicial de la provincia, y su desenlace marcará un antes y un después en la lucha contra los delitos de abuso infantil en Misiones.
El destino de los hermanos Kiczka está en manos del tribunal, pero lo que queda claro es que la impunidad no tiene cabida ante ningún delito, y menos aún cuando se trata de crímenes de esta naturaleza. La sociedad exige justicia, y el fallo de este juicio no solo marcará un precedente, sino que también pondrá a prueba la verdadera voluntad del sistema judicial para castigar estos crímenes con la severidad que merecen. La confianza en la Justicia está en juego, y la sociedad no tolerará fallos tibios ni privilegios para los poderosos.