
Los Kiczka en el banquillo: un juicio que sacude a Misiones
El lunes 31 de marzo de 2025, pasadas las 8 de la mañana, bajo un cielo gris y una humedad asfixiante, Germán y Sebastián Kiczka descendieron de un camión policial en la capital misionera para sentarse en el banquillo de los acusados. La atmósfera estaba cargada de tensión: un inusual operativo de seguridad con más de 120 agentes, medios nacionales y locales apostados en la zona de Santa Catalina y Centenario, y manifestantes que denunciaban impunidad y encubrimiento en la política provincial. Lo que estaba por comenzar era un juicio histórico, no solo por la gravedad de los delitos imputados, sino porque, por primera vez en la provincia, se juzga a hombres de poder por delitos contra la integridad sexual de menores.
Acusaciones y pruebas
Ambos, Germán Kiczka, exdiputado provincial del partido Activar y vinculado al expresidente Ramón Puerta, junto a su hermano Sebastián, enfrentan cargos por tenencia y distribución de material de abuso sexual infantil (MASI). En los allanamientos realizados en febrero y agosto de 2024, se encontraron en sus dispositivos electrónicos más de 900 archivos digitales con contenido explícito de menores de edad. Además, el mayor de los hermanos, Sebastián Kiczka también está imputado por abuso sexual sin acceso carnal contra una menor de 16 años.

La fiscal Silvia María Barronis expuso ante el Tribunal Penal Nº 1, integrado por los jueces Gustavo Bernie, Viviana Cukla y César Yaya, un expediente de más de 50 páginas con las pruebas recolectadas por la Secretaría de Apoyo a las Investigaciones Complejas (SAIC). Entre las evidencias, se encuentran, imágenes y videos con MASI, chats de WhatsApp en los que Sebastián Kiczka confiesa su "adicción" por menores de edad, además de pericias psicológicas que revelan patrones de personalidad compatibles con pedofilia.
Pericias psicológicas y psiquiátricas de los acusados
Los informes médicos psiquiátricos realizados a los acusados determinaron que ambos comprendían la criminalidad de sus actos y podían dirigir sus acciones. En el caso de Sebastián Kiczka, el informe concluyó que no presenta insuficiencia de sus facultades ni alteraciones morbosas de las mismas. Asimismo, no evidenciaba signos clínicos de peligrosidad inmediata para sí o para terceros, aunque los expertos señalaron que no era posible pronunciarse de manera tajante sobre su peligrosidad futura o pasada por falta de elementos.
Por su parte, Germán Kiczka fue evaluado con el mismo criterio médico-legal, obteniendo resultados similares. Sin embargo, la pericia psicológica reveló un perfil mucho más complejo. Se determinó que presenta una personalidad narcisista con rasgos psicopáticos, obsesivos-compulsivos y paranoides, caracterizada por un marcado egocentrismo y omnipotencia. El informe advierte sobre su tendencia a la pedofilia y destaca su gran habilidad para planear conductas ilícitas, negar su existencia y evadir responsabilidades. Aunque no se considera un peligro para sí mismo, sí lo es para terceros, debido a su incapacidad para manejar impulsos y reconocer errores, señalan las pericias.
En el caso de Sebastián Kiczka, los peritos concluyeron que presenta una personalidad neurótica con rasgos depresivos, paranoides y esquizotípicos. Si bien no se observaron indicadores de conducta psicopática, se identificaron patrones compatibles con trastornos de las preferencias sexuales, incluyendo la atracción tanto por adultos como por menores. A pesar de que Sebastián justifica su accionar como parte de su placer sexual, el informe destaca que es plenamente consciente de la ilicitud de sus actos. Los especialistas recomendaron tratamiento psicológico interdisciplinario para abordar estos patrones conductuales.

Los rasgos identificados en cada acusado tienen implicaciones significativas. La personalidad narcisista con componentes psicopáticos de Germán Kiczka lo vuelve proclive a la manipulación y a la evasión de responsabilidades, dificultando cualquier proceso de rehabilitación. Su egocentrismo y omnipotencia refuerzan su capacidad para justificar sus actos y minimizar su impacto. Por otro lado, la personalidad neurótica de Sebastián Kiczka sugiere una mayor vulnerabilidad emocional, con tendencias depresivas y paranoides que podrían generar conflictos internos en relación con sus actos. Sin embargo, su atracción hacia menores y su conciencia sobre la ilegalidad de su accionar refuerzan su responsabilidad penal.
Irregularidades en la recolección de pruebas y negligencia de la SAIC
La Secretaría de Apoyo a las Investigaciones Complejas (SAIC) quedó en el centro de la polémica por su manejo deficiente de las pruebas. El informe pericial del Lic. Sergio Alberto Faifer revela múltiples irregularidades en la cadena de custodia de los dispositivos incautados durante los allanamientos de febrero y agosto de 2024. La falta de cumplimiento de los protocolos adecuados podría comprometer la validez del material recolectado y abrir la puerta a un pedido de nulidad por parte de la defensa.
El expediente detalla que, entre los equipos secuestrados el 6 de agosto de 2024, figura un teléfono Samsung Modelo SM-5901E, perteneciete al Sr. Kiczka, aunque la documentación no deja en claro a quién de los dos acusados se le atribuye específicamente. Además, Faifer denunció que los discos rígidos con copias forenses de los dispositivos incautados fueron embalados de manera totalmente inadecuada: se almacenaron en cajas de cartón del tipo “para pizza”, selladas con una faja de seguridad defectuosa que podía despegarse con el aire. El perito destacó esta irregularidad en el acta de apertura, subrayando que el mal manejo del material compromete su integridad y autenticidad.

Estas falencias podrían derivar en la impugnación de las pruebas digitales, un argumento que la defensa ya ha comenzado a esgrimir para solicitar su nulidad. Sin embargo, la fiscalía sostiene que el volumen de material encontrado y la naturaleza de los archivos incautados son contundentes, por lo que una falla técnica en la custodia no debería invalidar el conjunto de la evidencia. Mientras tanto, sectores de la sociedad y organismos de derechos humanos advierten que estas deficiencias podrían ser utilizadas como una estrategia para dilatar el juicio y desviar el foco de los graves delitos que se investigan.
Un juicio de alto impacto político pero con bajas penas
La sociedad misionera sigue de cerca el desarrollo de este juicio, esperando que se haga justicia, que haya un fallo ejemplar y que se sienten precedentes claros en la lucha contra los delitos de abuso sexual infantil y la impunidad en la esfera política.

Sin embargo, el Código Penal argentino establece penas llamativamente bajas para los delitos relacionados con material de abuso sexual infantil. La tenencia simple de este tipo de material prevé condenas de apenas cuatro meses a un año de prisión, mientras que la distribución con fines de comercialización puede castigarse con un máximo de dos años. En muchos casos, estas penas resultan excarcelables, lo que genera una fuerte controversia sobre la efectividad de las leyes vigentes.
El escándalo que envuelve a los hermanos Kiczka tiene profundas repercusiones en el ámbito político de Misiones, especialmente en un año electoral. Germán Kiczka fue desaforado por la Cámara de Diputados provincial tras conocerse las acusaciones en su contra. Este hecho ha generado cuestionamientos sobre la transparencia y ética en la política misionera, y podría influir en las decisiones de los votantes en las próximas elecciones.