Hasta encontrarlo
Desde el lunes 12 hasta el jueves 15 de octubre se realizaron excavaciones en el Cementerio del Este de Asunción (Paraguay) en busca de los restos del Dr. Agustín Goiburú, médico paraguayo detenido desaparecido en Argentina en 1977. Destacado opositor a la dictadura de Stroessner, vivió largos años de exilio en nuestro país, muchos de ellos en Posadas. Fue secuestrado en la ciudad de Paraná, Entre Ríos, y posteriormente entregado como prisionero al Paraguay en el marco de la coordinación represiva entre dictaduras del Cono Sur.
Las excavaciones, en las que participaron antropólogos de la Universidad Estatal de Arizona (EE. UU.), concluyeron con el hallazgo de restos que aún deben ser procesados para intentar su identificación. Se basaron en el testimonio de una persona que sostiene haber estado en el cementerio a principios de 1977, cuando una comisión policial se presentó y ordenó practicar un entierro. Según ese testigo, el sepulturero le habría comentado que se trataría de los restos del Dr. Goiburú.
Peripecias de un médico opositor
Agustín Goiburú Giménez (n. 1930) era un joven médico del Policlínico Policial de Asunción que se negó a certificar como naturales las muertes de opositores asesinados bajo tortura. Esa negativa a ser cómplice del régimen de terror que gobernaba Paraguay lo obligó, a partir de 1959, a abandonar su país. Se radicó primero en Santa Ana, Misiones, y poco después se mudó con su familia a Posadas, donde pasó a ser un personaje reconocido de la comunidad paraguaya y fundó, junto a otros médicos exiliados, el Sanatorio Misiones.

En esos años las poblaciones costeras se vieron conmovidas por la recurrente aparición de cadáveres en el río Paraná, que pronto se atribuyeron a la campaña represiva del stronismo contra el Movimiento 14 de Mayo, el cual entre 1959 y 1960 intentó incursionar en Paraguay para provocar levantamientos populares. Goiburú, que había visto los cuerpos torturados en el Policlínico, denunció las mutilaciones y el arrojamiento de cadáveres al Paraná como responsabilidad del gobierno paraguayo.
Un conspirador constante: matar al tirano
Además de ejercer su profesión en Posadas, se integró a la intensa actividad conspirativa de los exiliados que aspiraban a derrocar a Stroessner. El exilio paraguayo reunía diversas identidades políticas: liberales, comunistas, febreristas y colorados disidentes. Goiburú, inicialmente afiliado a la Asociación Nacional Republicana (Partido Colorado), terminó integrando el Movimiento Popular Colorado (MOPOCO), que agrupaba a los colorados opositores al dictador.
Tras el casi exterminio en Paraguay del Movimiento 14 de Mayo y del FULNA, que habían intentado iniciar movimientos insurreccionales, las distintas agrupaciones opositoras coincidieron en que el régimen solo caería mediante el magnicidio de Stroessner. Llevaron adelante, muchas veces en coordinación, diversas acciones con ese objetivo. Goiburú participó en varias de ellas y con el tiempo ganó respeto y prestigio entre los exiliados, hasta convertirse en el activista con mayor capacidad de coordinación entre las organizaciones de expatriados en Argentina.
La red de espionaje político del gobierno paraguayo, que tenía su base en los informantes conocidos en Paraguay como pyragues, seguía y reportaba celosamente la actividad de esos grupos también en Argentina. Por su trayectoria, Goiburú se convirtió en uno de los opositores más temidos por Stroessner, cuyo régimen se propuso capturarlo o eliminarlo por todos los medios, incluido el envío de sicarios para asesinarlo en Posadas.
En ese marco, fue secuestrado por primera vez en 1971 por fuerzas paraguayas en el río Paraná, en Posadas, y llevado prisionero a Asunción. Permaneció cautivo cerca de un año, hasta que se fugó y logró asilarse en Chile, gobernado entonces por la Unidad Popular. Poco después estaba de regreso en Posadas, pero tras el golpe militar en Argentina evaluó que por su seguridad convenía alejarse de la frontera con Paraguay, y se radicó con su familia en Paraná, Entre Ríos.

La precaución no fue suficiente. Desde fines de 1975 estaba en marcha el Plan Cóndor, la gran coordinación represiva secreta de las dictaduras del Cono Sur, que tuvo a Paraguay entre sus primeros suscriptores. Mediante ese plan, el régimen de Stroessner logró lo que durante años había reclamado sin éxito a la Argentina: la entrega de los opositores paraguayos que activaban en el exilio. Goiburú fue entregado por la dictadura argentina en ese marco al Paraguay.

El carácter clandestino del plan represivo impidió el acceso a información sobre el destino de sus prisioneros y, en el caso de Goiburú su rastro se perdió en los secretos y pactos de silencio que sobreviven a las dictaduras en relación con el destino final de las víctimas de desaparición forzada.
El Archivo del Cóndor
En 1992, el activista y ex preso político paraguayo Dr. Martín Almada logró una proeza única: el hallazgo de los archivos del Estado paraguayo sobre la represión política del régimen stronista. Conocido como “Archivo del Terror” o “Archivo del Cóndor”, contiene abundante material documental sobre la implementación de la coordinación represiva del Cono Sur y sus víctimas.

Un testimonio ya había mencionado el traslado clandestino de Goiburú a Paraguay como prisionero y su posterior ejecución por orden de Stroessner. Los documentos del archivo permitieron confirmar que había sido entregado al gobierno stronista, y revelaron numerosos registros del seguimiento que la inteligencia paraguaya realizaba sobre él y otros opositores paraguayos en Argentina.
Una búsqueda de décadas
La excavación realizada en el Cementerio del Este estuvo encabezada por el Dr. Rogelio Goiburú, hijo de Agustín y director de Memoria Histórica y Reparación del Ministerio de Justicia del Paraguay, responsable de los operativos de búsqueda de restos de detenidos desaparecidos durante la dictadura stronista. Es la primera vez que un operativo suyo tiene como objetivo específico encontrar los restos de su padre y el acto contó con el acompañamiento y apoyo de decenas de activistas integrantes de organizaciones paraguayas.

Hace unos 20 años que Rogelio Goiburú hizo de la búsqueda de desaparecidos en Paraguay su oficio y estuvo a cargo de diversas campañas en busca de entierros clandestinos de opositores al stronismo. A esa tarea se debe la identificación, efectuada por el Equipo Argentino de Antropología Forense, de los primeros cuatro cuerpos de detenidos desaparecidos restituidos en Paraguay: Miguel Ángel Soler, Rafaela Filipazzi, Agustín Potenza y Juan José Penayo Ferreira. Solamente Soler había sido detenido en Paraguay; los otros tres fueron secuestrados en Uruguay y Argentina y entregados al régimen stronista por las dictaduras de esos países.
También se recuperaron, en distintas localizaciones, fragmentos óseos correspondientes a unos 40 esqueletos que aún no pudieron ser identificados. Se calcula en más de 400 las víctimas de desaparición forzada en Paraguay durante la dictadura de Stroessner, a las que se suman las personas secuestradas en otros países y entregadas al régimen paraguayo.
En 2006 la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado paraguayo por su responsabilidad en la desaparición de Agustín Goiburú Giménez, Carlos José Mancuello Bareiro, Rodolfo Ramírez Villalba y Benjamín Ramírez Villalba y le ordenó a proceder de inmediato a la búsqueda y localización de dichas víctimas. Dicha obligación no ha sido cumplida cabalmente por Paraguay, y la Dirección a cargo de Rogelio Goiburú encuentra en sus tareas de búsqueda dificultades por la falta de presupuesto y apoyo oficial. En esta oportunidad, las tareas de prospección han sido financiadas por el Fondo Voluntario de Asistencia Financiera y Técnica para la Aplicación del Examen Periódico Universal de la ONU.
Cada búsqueda nos habla de la inmensa deuda pendiente que dejó el terrorismo de Estado en la región: la urgente necesidad de la restitución de los restos y de las identidades de los detenidos desaparecidos.

* Fotos: Serpaj Paraguay y RTV - Imágenes del Archivo del Terror, Paraguay
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